Y entonces te das cuenta de que el tiempo pasa volando.
No lo has querido ver, pero así ha sido, y el tiempo que has perdido no lo vas a poder recuperar.
Recuerdas como querías ser cuando empezó todo, y te das cuenta de que las cosas no son siempre como nosotros queremos.
A veces hace falta una luz que te deslumbre para darte cuenta.
Aprovecha el tiempo, no te quedes con dudas.
Arriesgar no es malo, lo malo es perder por no haber querido arriesgar.
Ríe, llora, haz lo que te plazca, pero sobre todo sé tu mismo.
Hace unas semanas leí un tweet que me hizo replantearme todo lo que ha pasado en mi vida, "¿Alguna vez te has planteado si tu yo de cuando eras pequeño estaría orgulloso de quien eres?"
Me lo he planteado varias veces, y se que no. Mi yo pequeño era más inteligente, hubiera pasado de movidas y tonterías, hubiera hecho todo lo que hubiera querido sin el miedo al que dirán.
Mi yo pequeño sería feliz con las cosas más pequeñas.
Hoy quiero ser así, mi yo de antes.
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