domingo, 2 de junio de 2013

El cuento de la vida.

Siempre me gustaron estos cuentos.
Una vez, cuando era pequeña, oí como una mujer contaba un cuento, y se llamaba EL CUENTO DE LA VIDA.
Y yo, pequeña y curiosa, decidí quedarme escuchando a esa mujer, contando ese cuento.
El cuento comenzaba con el nacimiento de una hermosa niña, a la que todos querían y a la que nadie quería hacerle daño. La niña poco a poco fue creciendo, y fue conociendo como era su mundo. Cuando esa niña era un poco más grande, comenzó a tener más ocupaciones, tenía que ir al cole, le encantaba, hizo muchos amigos, pero había un niño que siempre le estaba chinchando.
Conforme fue creciendo, se hacía más guapa, y más inteligente. Aprendió a sumar, dividir, a hacer frases, a copiar dictados, y seguía haciendo muchos amigos, ya no solo de su clase, si no también de otras, pero ese niño seguí chinchandola
Una vez acabo el colegio, comenzó el instituto, nueva gente, nuevas amistades, más estudio y también más problemas. Ya había gente que le quería hacer daño, y se metían con ella, pero a ella le daba igual, era gente que nunca le iba a importar, aunque aún había un problema que le seguía, ese niño que siempre le había chinchado..como lo odiaba ella.
Apunto de acabar el instituto, ese jovencito que un día fue el niño que le chichaba se presento en su casa. Ella confusa, le preguntó que si se había perdido.
Él le contesto: Sí, llevo bastante tiempo perdido, ¿podemos hablar?
Ella: ¿Que quieres? - dijo muy enfadada- No tengo ganas de hablar contigo, eres un imbecil que lleva todo este tiempo fastidiandome, así que largate.
Él: ¿Nunca te has planteado porqué te chincho tanto?
Ella se quedó callada, le miró muy enfadada y le dijo: PORQUE ERES UN ENVIDIOSO PORQUE YO SIEMPRE HE SACADO MEJORES NOTAS QUE TÚ.
El chico en ese instante empezó a reirse.
-Ella: NO TE RÍAS. NO LE VEO LA GRACIA.
-Él: Pues yo sí, jajaja. ¿De verdad pensaste eso?
Ella se quedo muda..no sabía que hacer.
-Él: Mira, hay cosas en la vida más importante que las notas, creo que eres demasiado lista como para no saberlo. Mira... eres muy guapa y me has gustado siempre pero la única manera que encontré para que me hicieras caso, era chincharte, tirarte de las coletas o pegarte notitas en clase. He madurado y e entendido que soy un imbecil, tienes razón, tenía que haber intentado ser tu amigo, y no provocar que me odiaras. Sólo pretendía que lo supieras, no pretendo que esto sea como en las películas que ahora tu me digas que también me quieres ni nada por el estilo, solo necesitaba que lo supieras.
Ella se quedo mirando sin saber que decir, no medio palabra en los 5 minutos restantes en los que estuvieron enfrente el uno del otro.
Él: Siento...siento haberte fastidiado durante todos estos años, ¿vale? Es una disculpa, solo quería disculparme..
Ella: Ya...disculparte...
Él: Debo irme, gracias por haberme escuchado.
Ella sigue mirando al suelo, el se acerca, le acaricia la mejilla y se va.
Yo, sin aún entender muchas cosas, pregunté a aquella mujer si se volvieron a encontrar ellos dos, o si acabaron juntos como en los cuentos de princesas, ella me sonrío negando con la cabeza y continuó con la historia.
Ella entró en casa, y fue hacia su habitación, ¿qué acababa de ocurrir? El chico que toda la vida se había estado metiendo con ella se le acababa de declarar y le había pedido disculpas...era todo muy extraño.
Al principio se sintió confusa, y luego muy furiosa, ¿Qué pretendía ese imbécil diciéndole ahora todo aquello? No tenía sentido, seguro que era para reírse de ella otra vez.
Al día siguiente, en el instituto contó a sus amigas lo ocurrido la tarde anterior y todas coincidieron en lo raro y extraño que era eso.
El chico, cumplió su parte, nunca más le dijo nada ni se le acercó.
Pasaron los años y comenzaron las fiestas, los ligues y las copas.Era el último año de instituto. Ella había empezado una relación con una chaval de otro instituto, y la verdad pensaba que era el amor de su vida.
En una fiesta en la que ella iba con sus amigas y su novio, resulto verle a él, pero como todos esos años anteriores, no quiso mediar palabra con él.
Al cabo de unas horas, yendo ya un poco tocados, su novio se puso algo pesado e intentó propasarse con ella, sus colegas le animaban y sus amigas e reían, nadie la entendía como se sentía, nadie excepto él.
Él se acerco y le dijo al novio de invitarle a una de las copas más caras de la fiesta, el novio, sin pensarselo casi, acepto.
Ella contó a sus amigas como se había sentido y ellas no hacían nada más que reirse y comentar como aquel chico que siempre le había fastidiado le había "salvado".
Ella se acercó a él.
Ella: Hola, ¿podemos hablar?
Él: No, te prometí que nunca más volvería a molestarte y no lo voy a hacer.
Ella: ¿Y si intentamos ser amigos?
Él: Mira, sabes que eso es imposible. Aunque no me odies, ya me hablas por la pena que te doy desde aquel día. Solo te pido que no vuelvas a hablar con ese capullo al que tu llamas "novio" ¿Vale? Adiós.
Y se marcho de entre todo el ruido.
Nunca entendió lo que pretendía aquel chico con todo eso del ahora te hablo y me confieso, ahora no volvemos a hablar.
---La mujer paro de hablar y respiró profundamente, yo le volví a preguntar si ellos estarían juntos alguna vez, ella me miró y comenzó a balbucear... "A veces hay historias que no pueden cumplirse como en los cuentos de hadas. a veces solo te das cuenta de que tienes que aprender a valorar lo que tienes antes de que el tiempo te haga valorar lo que tuviste". Una lágrima se deslizó por sus mejillas. Se levantó y se fue.
 Nunca hasta hace poco entendí lo que nos quería decir, ahora ya lo entiendo. Hay cosas que parecen malas, pero en verdad son cosas que acabas echando de menos si se van.
Sé el él y ella nunca acabaron juntos, pero que nunca se olvidaron el uno del otro.

A veces hay cosas en la vida que aunque sean un poco molestas merece la pena cuidar. Nunca digas no a una oportunidad. Nunca le niegues la entrada a nuevas ideas a tu mente. Nunca digas que no a una nueva amistad. Pero sobre todo, nunca digas nunca a un buen consejo, una buena historia y una buena compañía.

Poco a poco, voy escribiendo el cuento de mi vida, y espero que esta faceta de la escritura nunca me abandone :)

Tiempo efímero.

Y entonces te das cuenta de que el tiempo pasa volando.
No lo has querido ver, pero así ha sido, y el tiempo que has perdido no lo vas a poder recuperar.
Recuerdas como querías ser cuando empezó todo, y te das cuenta de que las cosas no son siempre como nosotros queremos. 
A veces hace falta una luz que te deslumbre para darte cuenta.
Aprovecha el tiempo, no te quedes con dudas.
Arriesgar no es malo, lo malo es perder por no haber querido arriesgar.
Ríe, llora, haz lo que te plazca, pero sobre todo sé tu mismo.

Hace unas semanas leí un tweet que me hizo replantearme todo lo que ha pasado en mi vida, "¿Alguna vez te has planteado si tu yo de cuando eras pequeño estaría orgulloso de quien eres?" 
Me lo he planteado varias veces, y se que no. Mi yo pequeño era más inteligente, hubiera pasado de movidas y tonterías, hubiera hecho todo lo que hubiera querido sin el miedo al que dirán.

Mi yo pequeño sería feliz con las cosas más pequeñas.
Hoy quiero ser así, mi yo de antes.