martes, 25 de junio de 2013

Disfrazando atardeceres.

El sol comenzaba a esconderse.
Ella se había salido a verlo, no sabía aún a que había ido a aquella fiesta, con lo que no estaba aún del todo cómoda.
Le encantaban los atardeceres, para ella era un momento único.
Ese momento en el que todo acaba y todo empieza.
Ese momento en el que todo queda igual pero todo comienza a cambiar.
Ella miraba con ojos atentos. Iba disfrazada de pirata, le encantaban sus historia.
Ellos vivían cada día al máximo, porque cada día podía ser el último, y apreciaban por ello cada cosa, inclusive los atardeceres.
Miraba sentada en aquella terraza aquel sol que poco a poco iba quemando menos, aquel sol que se quedaba sin fuerzas, aquel sol que en ese momento le quemaba tanto a ella... le traían tantos recuerdos y tantos sentimientos.
Aún recordaba el último atardecer a su lado... a veces, cuando miraba otros atardeceres, miraba a su alrededor buscándole, se le hacía tan raro que no estuviera allí.. a él le encantaban ese tipo de fiestas.
Y de repente las risas del interior de la fiesta comenzaron a aumentar de volumen. Ella se dio cuenta de que alguien salía y en ese mismo instante se dio cuenta de que sus ojos estaban llenos de lágrimas. Se las secó y cerro los ojos, no quería ver a nadie... era su momento, era su atardecer, eran sus recuerdos y sus sentimientos y esta vez no quería compartirlos con nadie.
Silencio de nuevo... quien hubiera sido le había visto y no quería hacer cuentas con ella ni preguntar que le ocurría. En verdad a ella le había venido bien que quien hubiera sido hubiera decidido esa vez ignorarla.
Le hubiera encantado que hubiera sido él, pero sabía que no lo era... ahora vivía tan lejos..
Miró de nuevo al sol. Ya no quedaba casi nada de él, no quedaba casi nada de ese atardecer, y aún quedaban horas para que volviera a salir.
- Ya pensaba que no te iba a encontrar aquí.
Esa voz... no podía ser, debía estar soñando despierta, no podía ser él. Una vez más sus sentimientos se la estaban jugando y jugaban con ella...
Siguió mirando al frente con su disfraz, el viento soplaba un poco. Era un momento ideal para recitar "La canción del pirata". Amaba aquel poema.
+ "Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar si no vuela un velero bergantín". Paró un segundo, otra vez sus sentimientos querían salir a flote.
Pero en ese instante, cuando iba a continuar aquella voz prosiguió con su poema.
- "bajel pirata que llaman por su bravura el 'temido' en todo mar conocido, del uno al otro confín"
No podía ser... era imposible... él estaba lejos, se había ido, sólo podía volver a veces y ese fin de semana juró y perjuró que no podía.
Y entonces cerró los ojos, una lagrima cayó de ellos. Se dijo a si misma que sólo era su recuerdo el que hablaba, no hay nadie más en aquella terraza.
El aire soplaba más y más fuerte. Ella cerró muy fuerte los ojos para evitar que más lagrimas tontas salieran de allí. De repente, comenzó a sentir como le acariciaban la mano. Ella quiso pensar que era un sueño, no podía ser otra cosa, a menos que fuera una hoja que el viento había arrastrado hasta su mano.. No, no era una hoja, notaba el contacto de su mano con otra piel.
Inspiró muy fuertemente para que aquél sueño loco se acabará, y entonces le llegó su aroma... era imposible que él estuviera allí.
Cerró los ojos con más fuerza... estúpido destino,¿por qué le quitaba a la persona que más quería y no paraba de mandarle señales parar recordarlo?
Entonces notó como algo se acercaba a su oreja, y un susurro comenzó a decir " Sé cuanto te gustan los atardeceres. En nuestro último atardecer te cogí igual de la mano y te juré que volveríamos a ver uno juntos, te juré que nunca te dejaría sola, te juré que volvería a por ti para verte todas las veces que hicieran falta.. iría hasta el fin del mundo por verte sonreír."

Notó esa sensación por todo el cuerpo, todos sus pelos se pusieron como escarpias. Abrió los ojos y de ellos brotaron todas aquellas lagrimas que llevaba tanto tiempo evitando.
Giró su mirada hacia donde le habían susurrado, era él y había vuelto para ver un atardecer como le prometió. Pero eso no era todo, él iba disfrazado de pirata.
Ella se tiró a su cuello y acariciaba su cara intentando salir de su asombro, no podía parar de llorar. Él no paraba de mirarle sonriente y de abrazarle con mucha fuerza, para que ella notara que aquello era cierto.
Se separaron unos milímetros, y mientras ella seguía acariciándole el rostro, el le besó los labios.
- Te dije que volvería. Te quería dar una sorpresa porque sé lo mucho que te encantan, por eso me negué rotundamente a decirte que iba a hacer este fin de semana. 
Él comenzó a secarle las lagrimas a ella, mientras brotaban unas pocas de sus ojos.
- No quiero que esa sonrisa tan bonita se empañe con lagrimas mi niña.
Ahora fue ella la que acercó su boca a él y se besaron.
Él se fue a levantar, pero ella no le dejó.
+ Olvidémonos de todo por un momento. Olvidémonos de la fiesta y disfrutemos de otro atardecer. Disfrutemos de este principio y fin.
Él le sonrió. Amaba todas aquellas locuras que le decía. Se sentó a su lado y la abrazó cariñosamente. Se quedaron los dos parados hasta que la luna salió, hasta que vieron morir al  día, hasta que vieron renacer todas las emociones.
Vivieron juntos aquél nuevo morir del día, aquel viejo atardecer.
Y ella comprendió que detrás de cada sentimiento, hay un atardecer disfrazado.

viernes, 21 de junio de 2013

730 días sin un reflejo en el que mirarse.

Y es que ya han pasado 730 días...
730 días desde el día en que dejé de verte.
Por que yo creo que todo el mundo tiene un espejo en el que reflejarse... y el mio se rompió hace 730 días sin el.
Por que él era el mejor.
Era la cosa que más amaba en la faz de la tierra...
y ahora no está...
No hace falta que te diga lo mucho que te quería lo grande que eras.
Te echo tanto de menos...
Ojala no te hubieras ido...
Cada día te echo cada vez más y más de menos...
que vacío esta todo sin ti...
Te necesito.. y no estas...

SIEMPRE estrás aquí ~~~~~~~~> <3


jueves, 20 de junio de 2013

Pasajeros de la vida.

Una vez recuerdo que afirme que las sonrisas más cariñosas y las lágrimas más sinceras se veían en una estación.
Da igual el tipo de estación, tren, autobuses, aeropuertos, no importa, lo único que importa es eso, lo que se ve allí.
Y a mi de vez en cuando me gusta ir a verlos, me gusta ver lo que pasa en las estaciones.
He visto parejas rotas por la distancia unirse en los besos más sinceros jamás vistos.
He visto familias que lloran por que estarán largo tiempo sin verse.
He visto incluso a niños llorando porque se acababa un campamento que ha sido tan especial para ellos.
Y es que solo somos esos.
Pasajeros en el camino de la vida.
A veces nunca nos planteamos que debamos tomar la decisión de salir de nuestra estación para ir a otra. A veces incluso, no nos queremos dar cuenta.
Y es que he visto cosas muy duras. He visto gente despedirse y llorar como si se fuera a acabar el mundo. He visto la llegada de ese amigo que llevas tanto sin ver y esos abrazos que no querrías que se acabaran.
Pero eso pasa en el suelo, en la estación en la que estés.
¿Qué pasa durante el viaje?
Hay gente que llora, porque lo único que quiere es volver a esa estación y no separarse de la persona con la que ha estado ahí nunca.
Hay gente que sonríe, porque por fin se va de esa estación para ir a la que le están esperando sus amigos.
Y sobre todo, hay gente pensando.
Y es que somos eso, viajeros de la vida, pasajeros con o sin maletas.
A veces me he planteado cuan largo es el camino de la vida. A veces me he plantado lo mucho que me gustaría que hubiera un lugar solo para mi y mis seres queridos.
A veces me he planteado los kilómetros que me separan de tanta gente a la que quiero.
Yo, ha día de hoy, he sido pocas veces una de las que sufres o disfruta en esas estaciones.
A partir de ahora, el tiempo dirá cuento tiempo seré eso, una pasajera más.

Pero pase lo que pase, siempre habrá miles de estaciones en los corazones de la gente. Y tú, la persona que ha leído esto, tienes una por que has llegado a la estación de mis sentimientos, has llegado a mi blog. Has llegado a donde yo solo soy eso... un ángel con alas frágiles.

martes, 18 de junio de 2013

Momentos de recapacitar.

Momentos de relax..
Esos momento en los que lo único que haces es poner la mente en blanco.
Música y mente en blanco.
Pero lo segundo nunca lo conseguimos, es inevitable que en un momento en el que no estas haciendo nada en absoluto no ponerse a pensar.
Y comienzas con lo de siempre.
Y comienzas a rayarte.
Comienzas a darle vueltas a todo..estudios, familia, amigos, amor...
Y te centras en eso.. amor.
Y tú ves y sabes todo lo que sientes por esa persona. Y seguirás sintiéndolo, y lo sabes.
Y entonces te lo planteas así. ¿Cómo empezó todo?
Y al principio...no lo recuerdas, lo tienes muy borroso todo.
Y de repente, una luz se ilumina en tu mente.
Y lo recuerdas...
Recuerdas aquella primera vez que le miraste a los ojos, y que te diste cuenta de lo bonitos que eras.
Recuerdas aquellas primeras palabras, que a ti tonta te empezaron a hacer gracia.
Recuerdas las primeras risas.
Recuerdas los primeros momentos.
Recuerdas las primeras caricias.
Y ese primer beso, y de repente te das cuenta de que estas llorando. 
Pero no son lagrimas de tristeza. Son lagrimas de alegría.
La alegría de poder recordarlo.
La alegría de poder seguir haciéndolo.
La alegría de seguir mirando esos ojos.
La alegría de continuar con las sonrisas.
La alegría de tenerle ahí para todo, porque aunque no te quieras dar cuenta a veces, sabes que siempre va a estar ahí.
La alegría de saber no que tienes solo una pareja, sino también un amigo.

Y te levantas, te secas las lágrimas. Apagas la música y te quitas los cascos. 
Te das cuenta de que a veces necesitas pensar mucho para darte cuenta de lo que tienes.
Yo doy gracias de lo que tengo todos los días desde que te tengo.
Gracias por haber aparecido.
Gracias por estar ahí
Gracias por aceptarme como soy.
Pero en especial...
GRACIAS POR EXISTIR MI AMOR.

jueves, 13 de junio de 2013

Acostumbrarse a lo inacostumbrable.

Acostumbrarse a cosas cotidianas.
Acostumbrarse a levantarse pronto.
Acostumbrarse a hacer la cama.
Acostumbrarse a ir a clase.
Acostumbrarse a estudiar.
Acostumbrarse a comer a cierta hora.
Acostumbrarse a quedar a la misma hora con la misma gente.
Costumbre.
Todo es cuestión de acostumbrarse. Pero hay cosas a las que nadie se puede acostumbrar.
Nadie se puede acostumbrar a los besos, porque cada uno de ellos es distinto.
Nadie puede acostumbrarse a los abrazos, porque cada uno tiene sentimientos distintos.
Nadie puede acostumbrarse a la aventura, porque en cada una te espera algo nuevo.
Nadie puede acostumbrarse a las locuras, porque todas van con cariño, pero no sabes como saldrán.
Nadie puede acostumbrarse a llorar, porque no soportamos los ojos húmedos.
Pero sobretodo
Nadie se acostumbra a las despedidas, porque en todas ellas se juntan los recuerdos y las emociones antes puestas.
Nadie se acostumbra a tener que decir adiós a esa persona que es de las cosas más importante para ti, sobre todo si sabes que las despedidas son para muchos tiempo.
Despedida. Odio esa palabra. Pero es algo inevitable. Es algo a lo que todos nos hemos tenido que acostumbrar, aunque es inacostumbrable.
Despedidas. Ese momento en el que dices "nos vemos en X tiempo" y se cruzan las miradas... y entonces se para el tiempo. Todo va más despacio. Y comienzas a llorar.. y te acercas a esa persona y la abrazas, la abrazas tan fuerte que te haces daño a ti mismo. Y te encantaría que ese momento fuera para siempre. Que no hubiera nada detrás. Que no hubiera un coche/tren/autobús que se va hacia un destino distinto al tuyo.
Y entonces recuerdas todas las aventuras, todas las locuras, todas las risas y todas las lagrimas. Odio las despedidas.
Pero sobre todo, odio que me digan que me debo acostumbrar a ellas.
Hay cosas que no se pueden evitar, lo tengo asumido, pero sinceramente creo que nunca me acostumbraré a ninguna despedida.
Ojala el tiempo se congelara los instantes de las despedidas y no existiera la distancia. Ojala no existiera la distancia.

Ojala nunca te olvides de lo que siento. Si tú, esa persona que según ha ido leyendo esto a recordado alguna de nuestras despedidas. Tú eres alguien importante para mi por el simple hecho de haber sido capaz de recordar una sola despedida conmigo. Gracias por ser importante y hacerme vivir ese momento.

#AcostumbrarseALoInacostumbrableEsCuestiónDeCostumbre.

lunes, 10 de junio de 2013

335 días.

335 días se dicen pronto.
335 días de ilusiones.
335 días de cariño.
335 días de caricias.
335 días de sonrisas.
335 días donde han habido tanto sentimientos. Sentimiento tan indescriptibles.
No tengo espacio en todo este blog ni en todo Internet para describir todo lo que siento por ti. Y debo darte las gracias.
Gracias por esos cariños.
Gracias por todos esos besos.
Gracias por las caricias.
Gracias por las discusiones, porque siempre me han hecho mejorar.
Gracias por darme esos abrazos cuando lo necesito.
Gracias por estar ahí en todo momento.
Gracias por mostrarme esa sonrisa todos los días.
Gracias por darmelo todo.
Gracias por estos 335 días.
Espero pasar muchísimos más días a tu lado .
Por que me encantas, y lo vas a seguir haciendo. Te quiero mi vida.<3

domingo, 9 de junio de 2013

Soplo de aire frío.

Un soplo de aire frío soplaba su nunca.
Ella seguía esperando en la acera, aunque ya había dado por perdido aquel caso.
Sabía todo lo que había ocurrido la noche de antes, y todo lo que se dijeron.. y por eso caen aún las lágrimas de sus ojos.
Se gritaron, estallaron.
Por fin lo hicieron, ella sabía que tenían que hacerlo, porque si no los dos acabarían mal.
Por fin se dijeron las cosas claras, tan claras que mientras lo iban diciendo iban llorando. El uno y el otro.
Ninguno de los dos podía parar de llorar.
Y entonces ella grito... ¡ES QUE NO QUIERO QUE TE VAYAS! ¡POR ESO NECESITO QUE ME DIGAS LAS COSAS, PARA PODER CAMBIAR Y PODER SER MEJOR!
Y entonces, ella calló al suelo de rodilla, mientras lloraba y se tapaba el rostro.
Él no paraba de llorar mientras veía como ella lloraba, la quería tanto, pero a veces hacía todas esas tonterías...
Él se agachó y la cogió de la mano .. +Creo que hoy no es el día para hablarlo, ¿Vale? 
Él le secó las lágrimas de los ojos, la levantó y se fue.
Y allí estaba ella... Viendo como el tiempo pasaba y el viento le soplaba en la nuca. Y él seguía sin aparecer.
De repente una sombra se vio acercar por el horizonte.
Era él, iba con una sonrisa en su boca.
Y se le acercó, le dio un beso en la mejilla y se sentó a su lado.
Ninguno de los dos dijo nada, pero no hacía falta, estaba claro todo... ella se apoyó sobre él y él le beso en la frente.
Ella empezó a llorar y el la abrazó.
Se acercó a su oreja... Eres lo mejor que me ha ocurrido en la vida, y no me arrepiento de nada. No me arrepiento de que nos gritáramos, porque sé que todo lo que nos dijimos nos servirá para mejorar.
Ella y él se miraron.
El aire frío seguía soplando...pero ellos estaban juntos ya nada importaba.

A veces en la vida hace falta un soplo de aire frío para darte cuenta ,que hay cosas en la vida que hacen falta, sólo para ver que las cosas importantes siempre estarán ahí, pase lo que pase. SIEMPRE.
#AireFríoParaDarseCuentaDeLasCosas.

sábado, 8 de junio de 2013

Miradas como espadas.

De esos instantes en los que todo te ha salido mal, que no quieres hablar de nada con nadie, que todo parece que vaya a ir a peor.
Y entonces llega ese día en el que cambia todo.
Tú vas tan inmune a lo que vaya ha pasar, y te cruzas con esa mirada. Una mirada que puede durar unas milésimas de segundo, pero que a pesar de ello, se te clava en los más hondo del alama. Esa mirada que se clava como una espada en el recuerdo.
Y te das cuenta que necesitas esa mirada, que la comienzas a buscar sin darte cuenta. Y de repente has caído. Te has metido en un mundo distinto y no sabes controlar las cosas. Y pueden pasar dos cosas: te puedes hundir o puedes salir ilesa y que esa mirada se convierta en una cosa más de tu vida.

Esa mirada...¿nunca os ha pasado? Una mirada que se te clava en lo más hondo, y que comprendes que es como una espada... va clavándose y haciendo poco a poco herida.

Podría contar tantas miradas que se me han clavado, pero la más importante de todas, podría afirmar que fue la que en unas milésimas de segundo se me clavo un 21 de Junio de 2012. De esas miradas que, ya habías visto, pero que hasta ese momento no has conseguido comprender que son tan importantes. Esa mirada a mi me hizo sentir un cosquilleo por todo el cuerpo, y me di cuenta de que necesitaba intentarlo. Necesitaba ver si podía pasar algo, si esa mirada me torturaría o me enamoraría cada día.

Y aquí estoy hoy, prácticamente un año después, enamorada de esa mirada, que me encanta encontrarme por sorpresa o a propósito, esa mirada que se me ha clavado como una espada, muy a dentro de mi alama. Gracias por a verte cruzado en mi vida. Gracias por clavar tu mirada en mi, por valorarme como soy, con mis virtudes y mis defectos. Por todo. 

Gracias pequeña mirada <3


viernes, 7 de junio de 2013

Sonrisas de cristal

Momentos de felicidad.
Cumbres de sonrisas.
Esos momentos que te gustaría que fueran eternos, que no acabaran nunca.
Sonrisas que te llevan a las mayores ilusiones, las mejores experiencias. 
Risas.
Esas risas que se te clavan en la memoria y que no puedes sacar, porque... son tan mágicas.
Pero no todo es perfecto.
Todo lo que sube, baja.
Y entonces llega la tormenta, comienzan las discusiones, enfados y lágrimas.
Esas lágrimas.
Y en esos momentos te das cuenta de lo frágil que puede llegar a ser una sonrisa. Y te das cuenta de como hay que cuidarla.
Esta claro que con el paso del tiempo, recuerdas más lo bueno que lo malo. Pero hay recuerdos malos que, cuando te das cuenta, han durado más tiempo que los buenos.
¿Por qué? ¿Por qué una mala noticia puede ocupar en nuestra mente varios días, semanas e incluso meses y, en cambio, una sonrisa no dura más de 5 minutos?

No vengo a convencerte, ni a ti ni a nadie, pero yo sé de lo que hablo. Y me he cansado

BASTA.No lo soporto más. Quiero que las sonrisas dejen de ser tan frágiles y que romper a llorar sea tan fácil.
Quiero sonrisas por doquier, que los buenos recuerdos inunden mi cabeza más que una mala sonrisa, lo necesito, lo quiero.

Hace unos días una noticia me hizo darme cuenta de todo esto. Hasta ese momento, miles de felices momentos ocupaban mi cabeza. Hoy, tras aquella noticia, los recuerdos sólo me hacen llorar, cuando hasta hace nada, me sacaban una gran sonrisa.

Hay momentos en los que quieres luchar, pero estás tan cansado...que una sonrisa tan frágil como el cristal se rompe con un pequeño soplo de amargura.

Hoy mi ángel no me cuida, hoy tiene ALAS FRÁGILES.

jueves, 6 de junio de 2013

Amigos.

Amigos.
Esos seres tan extraños.
Desde hace un tiempo a esta parte llevo planteándome quienes son los amigos en realidad.
Amigo, no es aquel que un día de fiesta grita ESTE ES MI PUTO AMIGO.
Ni ese que cuando ve que está mal te dice, ¿qué te pasa?
NO
Me niego a aceptar que esos son amigos.
Amigo es aquel, que si estás bien, te llama solo para contarte una chorrada. Amigo es quien sin decirle nada, sabe lo que te pasa.
Amigo es que cuando estas mal te dice "saca ahora mismo una puta sonrisa de tu boca porque si no te pego"
Amigo es el que, aunque viva él/ella en mordor y tú en la comarca, se tira todo el día hablando contigo y sería capaz de ir hasta tu casa si ve que estas mal solo para decirte "ves como he venido a pegarte".
Amigo, es aquel que si un día le dices que estás mal, se va a tirar las dos semanas siguientes pendiente de que estés bien.
Amigo es aquel con el que haces planes locos, que no sabes si se van a realizar algún día, pero que si sabes que vas a estar hablando de ellos toda la vida.
Amigo es el que cuando estáis de fiesta te grita "VAMOS A DARLO TODO JODER".
Amigo es el que nunca te abandona, el que esta para lo bueno, lo mejor, lo malo y lo peor, para todo.
Amigo, amigo es el que no dice que eres su amigo, amigo es el que dice, este es el cabron@/hij@ de puta/Mierda que me da la vida.
Un verdadero amigo es como un herman@
El amigo te cuida, no te lleva a casa.
El amigo te dice lo tonto que eres cuando nadie se atreve a decirtelo.
El amigo es el que aun estando mal intenta que tú estés bien.
Amigos.

Amigos sois vosotros, los que estáis día a día, los que se acuerdan de mi, los que me ayudan cuando los necesito, los que me hacen feliz, los que aun no pudiendo verles sé que están ahí.

Gracias a cada uno de vosotros, porque vosotros sois parte de mi vida, y espero yo ser una parte de la vuestra.

Un te quiero más que sincero

Y pasa el tiempo, y te crees que eres inmortal, que no hay nada que te venza.
Y entonces llega esa persona, que te quita el aliento, que si la ves no puedes respirar, que te das cuenta que va a ser para siempre.

Y así comienzan todas las historias, antes o después todo el mundo tiene una. Y comienza los para siempre, y los nunca nos separaran. Y te das cuenta de que todo TODO está cambiando, pero que ese cambio es bueno, que te gusta. Y comienzas a darte cuenta de que cada día sería más y más difícil vivir sin esa persona. Y que la quieres como a la vida misma.

Pero entonces llegan las adversidades, llegan las disputas, llegan los enfados, los celos, pero yo siempre he dicho, que una relación no puede ser todo un camino de rosas, porque sin esas pequeñas espinas no lo valoraríamos tanto.

Y llega esa adversidad que te hace pensar en que harás a partir de ahora, llega la distancia. Esa jodida distancia que te han dicho que vas a tener que superar para poder estar con esa persona a la que amas. Esa distancia que te hace recorrer kilómetros y kilómetros por todo un país.


Me gustan los retos, y yo acepto este. Voy a luchar por lo que quiero y voy a hacerlo porque te quiero. Me da igual la distancia que haya de tu casa a la mía, porque cierta amiga un día me dijo, que la distancia separa cuerpos, no corazones, y es cierto. Tu corazón y el mio seguirán juntos. Pase lo que pase. Voy ha luchar por esto todo lo que pueda.

Te quiero y siempre lo haré. Gracias por hacerme feliz día a día. :')

domingo, 2 de junio de 2013

El cuento de la vida.

Siempre me gustaron estos cuentos.
Una vez, cuando era pequeña, oí como una mujer contaba un cuento, y se llamaba EL CUENTO DE LA VIDA.
Y yo, pequeña y curiosa, decidí quedarme escuchando a esa mujer, contando ese cuento.
El cuento comenzaba con el nacimiento de una hermosa niña, a la que todos querían y a la que nadie quería hacerle daño. La niña poco a poco fue creciendo, y fue conociendo como era su mundo. Cuando esa niña era un poco más grande, comenzó a tener más ocupaciones, tenía que ir al cole, le encantaba, hizo muchos amigos, pero había un niño que siempre le estaba chinchando.
Conforme fue creciendo, se hacía más guapa, y más inteligente. Aprendió a sumar, dividir, a hacer frases, a copiar dictados, y seguía haciendo muchos amigos, ya no solo de su clase, si no también de otras, pero ese niño seguí chinchandola
Una vez acabo el colegio, comenzó el instituto, nueva gente, nuevas amistades, más estudio y también más problemas. Ya había gente que le quería hacer daño, y se metían con ella, pero a ella le daba igual, era gente que nunca le iba a importar, aunque aún había un problema que le seguía, ese niño que siempre le había chinchado..como lo odiaba ella.
Apunto de acabar el instituto, ese jovencito que un día fue el niño que le chichaba se presento en su casa. Ella confusa, le preguntó que si se había perdido.
Él le contesto: Sí, llevo bastante tiempo perdido, ¿podemos hablar?
Ella: ¿Que quieres? - dijo muy enfadada- No tengo ganas de hablar contigo, eres un imbecil que lleva todo este tiempo fastidiandome, así que largate.
Él: ¿Nunca te has planteado porqué te chincho tanto?
Ella se quedó callada, le miró muy enfadada y le dijo: PORQUE ERES UN ENVIDIOSO PORQUE YO SIEMPRE HE SACADO MEJORES NOTAS QUE TÚ.
El chico en ese instante empezó a reirse.
-Ella: NO TE RÍAS. NO LE VEO LA GRACIA.
-Él: Pues yo sí, jajaja. ¿De verdad pensaste eso?
Ella se quedo muda..no sabía que hacer.
-Él: Mira, hay cosas en la vida más importante que las notas, creo que eres demasiado lista como para no saberlo. Mira... eres muy guapa y me has gustado siempre pero la única manera que encontré para que me hicieras caso, era chincharte, tirarte de las coletas o pegarte notitas en clase. He madurado y e entendido que soy un imbecil, tienes razón, tenía que haber intentado ser tu amigo, y no provocar que me odiaras. Sólo pretendía que lo supieras, no pretendo que esto sea como en las películas que ahora tu me digas que también me quieres ni nada por el estilo, solo necesitaba que lo supieras.
Ella se quedo mirando sin saber que decir, no medio palabra en los 5 minutos restantes en los que estuvieron enfrente el uno del otro.
Él: Siento...siento haberte fastidiado durante todos estos años, ¿vale? Es una disculpa, solo quería disculparme..
Ella: Ya...disculparte...
Él: Debo irme, gracias por haberme escuchado.
Ella sigue mirando al suelo, el se acerca, le acaricia la mejilla y se va.
Yo, sin aún entender muchas cosas, pregunté a aquella mujer si se volvieron a encontrar ellos dos, o si acabaron juntos como en los cuentos de princesas, ella me sonrío negando con la cabeza y continuó con la historia.
Ella entró en casa, y fue hacia su habitación, ¿qué acababa de ocurrir? El chico que toda la vida se había estado metiendo con ella se le acababa de declarar y le había pedido disculpas...era todo muy extraño.
Al principio se sintió confusa, y luego muy furiosa, ¿Qué pretendía ese imbécil diciéndole ahora todo aquello? No tenía sentido, seguro que era para reírse de ella otra vez.
Al día siguiente, en el instituto contó a sus amigas lo ocurrido la tarde anterior y todas coincidieron en lo raro y extraño que era eso.
El chico, cumplió su parte, nunca más le dijo nada ni se le acercó.
Pasaron los años y comenzaron las fiestas, los ligues y las copas.Era el último año de instituto. Ella había empezado una relación con una chaval de otro instituto, y la verdad pensaba que era el amor de su vida.
En una fiesta en la que ella iba con sus amigas y su novio, resulto verle a él, pero como todos esos años anteriores, no quiso mediar palabra con él.
Al cabo de unas horas, yendo ya un poco tocados, su novio se puso algo pesado e intentó propasarse con ella, sus colegas le animaban y sus amigas e reían, nadie la entendía como se sentía, nadie excepto él.
Él se acerco y le dijo al novio de invitarle a una de las copas más caras de la fiesta, el novio, sin pensarselo casi, acepto.
Ella contó a sus amigas como se había sentido y ellas no hacían nada más que reirse y comentar como aquel chico que siempre le había fastidiado le había "salvado".
Ella se acercó a él.
Ella: Hola, ¿podemos hablar?
Él: No, te prometí que nunca más volvería a molestarte y no lo voy a hacer.
Ella: ¿Y si intentamos ser amigos?
Él: Mira, sabes que eso es imposible. Aunque no me odies, ya me hablas por la pena que te doy desde aquel día. Solo te pido que no vuelvas a hablar con ese capullo al que tu llamas "novio" ¿Vale? Adiós.
Y se marcho de entre todo el ruido.
Nunca entendió lo que pretendía aquel chico con todo eso del ahora te hablo y me confieso, ahora no volvemos a hablar.
---La mujer paro de hablar y respiró profundamente, yo le volví a preguntar si ellos estarían juntos alguna vez, ella me miró y comenzó a balbucear... "A veces hay historias que no pueden cumplirse como en los cuentos de hadas. a veces solo te das cuenta de que tienes que aprender a valorar lo que tienes antes de que el tiempo te haga valorar lo que tuviste". Una lágrima se deslizó por sus mejillas. Se levantó y se fue.
 Nunca hasta hace poco entendí lo que nos quería decir, ahora ya lo entiendo. Hay cosas que parecen malas, pero en verdad son cosas que acabas echando de menos si se van.
Sé el él y ella nunca acabaron juntos, pero que nunca se olvidaron el uno del otro.

A veces hay cosas en la vida que aunque sean un poco molestas merece la pena cuidar. Nunca digas no a una oportunidad. Nunca le niegues la entrada a nuevas ideas a tu mente. Nunca digas que no a una nueva amistad. Pero sobre todo, nunca digas nunca a un buen consejo, una buena historia y una buena compañía.

Poco a poco, voy escribiendo el cuento de mi vida, y espero que esta faceta de la escritura nunca me abandone :)

Tiempo efímero.

Y entonces te das cuenta de que el tiempo pasa volando.
No lo has querido ver, pero así ha sido, y el tiempo que has perdido no lo vas a poder recuperar.
Recuerdas como querías ser cuando empezó todo, y te das cuenta de que las cosas no son siempre como nosotros queremos. 
A veces hace falta una luz que te deslumbre para darte cuenta.
Aprovecha el tiempo, no te quedes con dudas.
Arriesgar no es malo, lo malo es perder por no haber querido arriesgar.
Ríe, llora, haz lo que te plazca, pero sobre todo sé tu mismo.

Hace unas semanas leí un tweet que me hizo replantearme todo lo que ha pasado en mi vida, "¿Alguna vez te has planteado si tu yo de cuando eras pequeño estaría orgulloso de quien eres?" 
Me lo he planteado varias veces, y se que no. Mi yo pequeño era más inteligente, hubiera pasado de movidas y tonterías, hubiera hecho todo lo que hubiera querido sin el miedo al que dirán.

Mi yo pequeño sería feliz con las cosas más pequeñas.
Hoy quiero ser así, mi yo de antes.